No es una novedad que la Biblia es grandemente apreciada en Universidades y círculos literarios por su belleza literaria.

Veamos el comentario de un ateo sobre la belleza literaria de la Biblia:

“La Biblia ha motivado siglos de exégesis, miles de interpretaciones, millones de páginas. No hay libro del que se hayan dicho más cosas, que haya sido analizado más a fondo. Sin embargo, hay una clase de análisis que parece aún poco desarrollada y que apuntamos como posible ejercicio: el estudio literario de La Biblia.

No sabemos si fue el mismo Dios quien efectivamente sopló al oído de sus firmantes los textos bíblicos, o si fueron éstos sus únicos creadores. Ese es un asunto de fe que, literariamente, es irrelevante. Si fue Él, estuvo como escritor a la altura de su propia grandeza, y si fueron ellos, estaríamos ante varios de los mayores autores de la historia de la Literatura.

De todos los textos sagrados, podemos señalar los tres que literariamente mayor fortuna han tenido y nos resultan quizá más bellos: El cantar de los cantares, los cuatro evangelios (especialmente el de Juan) y El Apocalipsis.

Desde un punto de vista literario, y sin entrar en honduras, podemos apuntar que cualquier antología universal de la poesía amorosa debería abrirse con El cantar de los cantares; que la cotidianidad y el milagro conviven en los evangelios de una forma que nos resulta familiar en el realismo mágico sudamericano; y que el Apocalipsis supera cualquier novela de terror, ciencia ficción u ocultismo.

Independientemente de la autoría de La Biblia, que no nos compete, es necesario señalar que la intención de los textos sagrados es religiosa, y que cualquier interpretación de ellos debe tener en cuenta esta cualidad. Sin embargo, y con todo el respeto para quienes profesan el cristianismo, estamos proponiendo, por una vez, una lectura desde el ateísmo. Los ateos podemos enfrentarnos a La Biblia y disfrutar de su lectura, sin que eso tenga que ofender a nadie. Podemos no creer en el origen divino de Cristo y emocionarnos profundamente con él como personaje porque los evangelios son cuatro versiones de una historia excepcional y literariamente sublime…(1)

Esto no es nuevo, muchos han tenido este acercamiento literario a la Biblia. Samuel, por ejemplo es considerado la obra suprema de literatura antigua; Ester y Ruth como joyas sin igual.

En la Biblia encontramos, además, prácticamente todas los estilos, géneros y formas literarias como la alegoría, autobiografía, biografía, tratado didáctico, narrativa histórica, ley, memorias, parábolas, correspondencia personal, poesía, profecía, romance, sátira y cantos.

 

   
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