La Biblia es el único volumen producido por el hombre, o por un grupo de hombres, en el cual se puede encontrar un gran cuerpo de profecías relativas a las naciones en forma individual, a Israel, a todos los pueblos de la tierra, a ciertas ciudades, y a la venida de Uno que sería el Mesías. El mundo antiguo tuvo muchas maneras diferentes de determinar el futuro, conocidas como adivinación, pero en toda la gama de la literatura griega y latina no hallaremos verdadera profecía específica referente a un gran hecho histórico por suceder en el futuro distante, ni profecía alguna referente a un Salvador que se levantaría entre los humanos, a pesar de que en dicha literatura se emplean las palabras profeta y profecía…”

“El mahometanismo no puede señalar ninguna profecía a cerca de la venida de Mahoma, que hubiera sido expresada cientos de años antes de su nacimiento. Tampoco pueden los fundadores de ningún culto en este país identificar ningún antiguo texto que preanunciara específicamente su aparición”.

La Biblia hace numerosos anuncios sobre acontecimientos que sucederían años y en ocasiones siglos, después de ser escritos. La historia ha sido testigo del increíble cumplimiento de muchas de estas profecías.

Los dos temas principales de la profecía bíblica son: las naciones (y sus ciudades) y la persona de Jesucristo. Analizaremos sólo tres ejemplos: uno de una profecía dada a una nación y dos relativas a Jesucristo.


   
 
 Profecía dada a una nación

Tiro
 
 

La profecía se encuentra en Ezequiel 26:3-14. El año aproximado de esta profecía: 582 AC. El profeta hace 6 predicciones, que son:

1. Nabucodonosor sitiará la ciudad. (v.7-8)
2. Su piedra y su madera serían arrojadas al mar. (v.12)
3. Será dejada como una peña lisa. (v.4)
4. Muchas naciones la atacarían (v.3)
5. Nunca sería reconstruida, ni vuelta a contar (v.14, 21)
6. Los pescadores extenderían allí sus redes (v.5)


Veamos la historia de Tiro después de la profecía:
Tres años después de la profecía, Nabucodonosor II sitió Tiro. El sitio duró 13 años. Sin embargo, la ciudad quedó casi vacía, ya que la mayor parte del pueblo se había trasladado por barco a una isla que estaba aproximadamente a un kilómetro de la costa y allí había fortificado una ciudad. La ciudad continental fue destruida en el año 573. Esta es la primera predicción cumplida. No es tan espectacular, ya que Babilonia en ese entonces, era una potencia mundial y algo así podría considerarse como “inminente”.

250 años después, Alejandro el Grande se encargó de cumplir la segunda profecía: Tras derrotar a Darío III, hizo un llamado a las ciudades fenicias para que le abrieran sus puertas, a lo que Tiro se rehusó. Alejandro sitió la ciudad, pero no contaba con una flota para llegar a ella (recordemos que la ciudad se había trasladado a una isla). Entonces hizo algo increíble: demolió la antigua Tiro y con los restos (piedra, madera y escombros) construyó una vía de 60 metros de ancho para unir las dos ciudades. Esta calzada permanece todavía.

Cuando Alejandro por fin entró a la ciudad, la redujo a ruinas. Lo que había sido una gran ciudad, quedó tan desolado como la cumbre de una peña. Este es el cumplimiento de la tercera profecía.
La quinta profecía tardaría más de mil quinientos años en cumplirse. En el año 1291 DC, en la época de las cruzadas, los musulmanes la reconquistaron y dejaron en ruinas, hasta hoy.

El lugar donde Tiro alguna vez existió como ciudad, es ideal para una ciudad moderna, con sus 40 millones de litros de agua dulce provenientes de sus fuentes de Reselain que diariamente se pierden en el mar. Sin embargo, en acuerdo con la profecía bíblica, la ciudad no ha sido reconstruida hasta hoy.
Lo que en algún momento fue la cede mundial del comercio, el gran puerto fenicio, es hoy, como lo declara la sexta profecía, una simple villa de pecadores, donde ellos extienden sus redes.

La cuarta profecía es una recopilación histórica. Desde que se dio, la ciudad fue atacada por los babilonios, los griegos, los sirios y los musulmanes. Sin embargo 4 no parecen muchas naciones…
Durante la invasión de Alejandro, su plan de construir el puente entre la Tiro continental y la isla no funcionó ya que los constructores, al acercase a la fortaleza, no podían repeler los ataques. Fue entonces cuando Alejandro recurrió a sus súbditos conquistados para que le proporcionar barcos para atacar Tiro. Fue entonces que barcos de Sidón, Arado, Biblos, Rodas, Soli, Melos, Licia, Macedonia y Chipre atacaron y derrotaron a Tiro. Completando así la cuarta profecía.

La Biblia contiene numerosas profecías sobre naciones de la época y sus ciudades. Ejemplos como el de Tiro hay muchos, y libros enteros han sido escritos sobre ello.


 
 Profecías dadas sobre Jesucristo

jesus sobre pollino
 
 
El Antiguo Testamento está lleno de profecías en cuanto la persona de Cristo (más de 300). Vamos a analizar sólo dos. La primera tiene que ver con Su pasión; la segunda con la fecha de Su entrada a Jerusalén.

La primera está en Isaías 53. Su fecha aproximada es 712 AC.
En este capítulo Isaías describe perfectamente los sufrimientos a los que Cristo estaría sometido cerca de 750 años después. No requiere mayor explicación. Basta leer la profecía y luego leer alguno de los Evangelios donde se describe la pasión de Cristo, para ver su cumplimiento.


La segunda
la encontramos en Daniel 9:20-27 la fecha: alrededor del año 539 AC. Vamos a analizarla:
De acuerdo a Daniel, desde que salió la orden para restaurar Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, pasarían 69 semanas. Debemos considerar dos cosas: 1. estas semanas son semanas de años y 2. de acuerdo al calendario judío un año dura 360 días. La profecía es, entonces, que del edicto para restaurar Jerusalén hasta el Mesías (palabra hebrea, que en griego se traduce Cristo) como Príncipe, pasarían 69*7 años, es decir: 173,880 días. Aquí vemos, de hecho, una doble profecía:
- # 1 que habría un edicto para restaurar Jerusalén y
- # 2 la fecha del “Mesías Príncipe”.

Cuando Daniel escribió estas palabras, lo hizo desde el exilio; hacía casi 70 años que Jerusalén había sido destruida por Nabucodonosor.

El edicto para restaurar Jerusalén fue dado por el rey Artajerjes el 14 de Marzo de 445 AC (para entonces Daniel llevaba algunos decenios muerto). Los 173,880 días contados a partir de esa fecha, caen en el día 6 de Abril, del año 32 de nuestra era: el día que Jesús entró a Jerusalén montado sobre un pollino (cumpliendo una profecía de Zacarías dada 500 años antes. (Zacarías 9:9)). Dicha profecía también hace referencia al Mesías como Rey (o Príncipe).

Daniel profetiza que dos cosas sucederán después de esto: se quitará la vida al Mesías, y la ciudad y el santuario (templo) serían destruidos. Unos días después de Su entrada triunfal, Jesús fue muerto; en el año 70, Jerusalén se rebeló y los romanos la destruyeron; tal como Daniel lo dijo.

El Dr. Peter Stoner en su libro Science Speaks hace el estudio de las posibilidades de que tan sólo 8 de las 300 profecías en cuanto a Jesucristo se hubieran cumplido en Él. “Encontramos que la posibilidad de que cualquier hombre que viva en el presente y hubiera cumplido las 8 profecías es uno en 10 ala 17 potencia” (100,000,000,000,000,000). Para entender mejor esto pongamos un ejemplo:
-(1x10) a la 17a. potencia en monedas de plata, harían una capa de 60 cm en todo el edo. de Texas. Si una de esas mondas estuviera marcada y escondida entre todas, la posibilidad de encontrarla en el primer intento es la misma del cumplimiento de las profecías.



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