Bernard Ramm dice: “Ningún otro libro ha sido tan molido, acuchillado, cernido, escudriñado, y vilipendiado. ¿Qué libro de filosofía o de religión, de psicología o de belles lettres de los tiempos clásicos o modernos ha sido sujeto a un ataque masivo semejante al que ha sufrido la Biblia? ¿Con el mismo rencor y escepticismo? ¿Con tal perfección y erudición? ¿Sobre cada capítulo, línea y declaración?”

Varias veces en la historia humana, la Biblia ha sido objeto de críticas y ataques. Se le  llama “alta crítica” a los esfuerzos de grupos de eruditos para hallar fallas en el relato bíblico. Esta práctica  está prácticamente extinta. Los “resultados confirmados de la alta crítica” declaraban cosas como estas:

 - Moisés no pudo haber escrito el Pentateuco (los primeros cinco Libros), porque en su época no había escritura.
 - Los muros de Jericó no pudieron haber caído.
 - Los hititas, pueblo mencionado, en el Antiguo Testamento, nunca existieron.

Al poco tiempo, la arqueología demostró que:
 • La escritura cuneiforme era por lo menos tres siglos anterior a Moisés.
 • Se descubrieron los muros de Jericó.
 • Ahora tenemos centenares de referencias que cubren 1200 años de historia hitita.

De una lista de las objeciones más comunes de la alta crítica, tomaremos como ejemplo las dirigidas a los escritos de Lucas (el evangelio de Lucas y el libro de los Hechos):

   
OBJECIÓN
PRUEBA ARQUEOLÓGICA SUBSIGUIENTE
Lucas se equivocó al llamar "procónsul" a Gallo.
Ningún historiador competente lo hubiera hecho.
Se encontró una inscripción en Delfos del emperador Claudio que decía: “Lucio Junio Gallo, mi amigo y procónsul de Acaya.
Los historiadores desde Cicerón, sostenían que Iconio no estaba en Frigia, como Lucas decía, sino en Liconia. En 1910 sir William Ramcey, buscando evidencia para desacreditar a Lucas, descubrió un monumento de piedra que declaraba que Iconio era de hecho una Cd. de Frigia.
Por siglos se creía que el único Lisanias gobernó del 40-36 AC. Sin embargo, Lucas lo sitúa en el 27DC. Una inscripción descubierta de la época de Tiberio (14-37 dC), registra una dedicación del Templo y nombra a Lisanias como “tetrarca de Albinia” esto concuerda con el registro de Lucas y sorprendió a los críticos. Hubo 2 diferentes gobernantes con el nombre de Lisanias.
Los escépticos cuestionaban el título que Lucas dio a Publio como el “principal de la Isla” (Hechos 28:7). Inscripciones descubiertas recientemente le dan a Publio precisamente ese título.
Por siglos los historiadores consideraban poco viable el relato de Lucas ya que utiliza un término nunca antes utilizado en la literatura griega para referirse a los gobernantes de una Cd. como Poliarcas – es la palabra griega que utilizó (Hechos 17:6). Se han encontrado ya más de 20 inscripciones que usan el mismo término, incluyendo 5 que se refieren a la Dd. de la que Lucas lo utilizó: Tesalónica.
De acuerdo a los expertos Lucas no debió de haber llamado a los líderes de la Dd. de Filipos “Pretorianos” sino, “Duumuirs”. Los arqueólogos descubrieron que Lucas tenía la razón: el título era empleado por los magistrados de una colonia romana.
Isaac Asimof escribió acerca del censo narrado por Lucas que obligó a la familia de Jesús a trasladarse a Belén: “Los Romanos de ninguna manera hubieran ordenado un censo de ese tipo y pedirle a las personas regresar a la tierra de sus ancestros, en lugar de hacerlo en la tierra de su morada presente…imaginemos todas las complicaciones y problemas que los romanos hubieran tenido que enfrentar haciendo un censo de ese tipo". Descubrimientos recientes demuestran que los romanos sí usaban este tipo de censo con fines de cobranza de impuestos cada 14 años.
Una inscripción muestra que Cirenio fue gobernador de Siria comenzando en el año 6 DC-muy tarde para el nacimiento de Jesús. Se descubrió que esta era la segunda vez que Cirenio era gobernador; en la primera, en la que dirigió una campaña contra los Homadensianos en Anatolia, coincide con la fecha de Lucas.

A pesar de la prohibición de leerla de regimenes como el romano de la antigüedad y el comunista de la era moderna y por muchos siglos de la iglesia católica; a pesar de ser objeto de crítcas y difamaciones diversas, la Biblia se mantiene como el libro más traducido y vendido de la historia humana y sigue en aumento.
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