EL NUEVO PACTO

 

Jesús sabía (estaba seguro) sabía de donde venía, lo que el Padre le había dado y a donde iba (un futuro glorioso) Juan 13:3. Esa seguridad en su Padre fue lo que le permitió servir a los demás hasta el punto de humillarse (Juan 13:4-5). Jesús caminaba siempre seguro, confiado plenamente en su Padre; así quiere que caminemos seguros y confiados plenamente en Él, en lo que Él nos ha dado a través de su sacrificio, en lo que ahora somos en Él y en el  futuro glorioso que tiene para nosotros.

EN ESTA LECCIÓN conocerás la maravillosa y gran herencia que jesús compró por nosotros en la cruz

BASE BÍBLICA:  HEBREOS 8:10-12 y EFESIOS 2:4-6 
1. SEGÚN EL TEXTO DE HEBREOS: ¿QUÉ HACE DIOS POR NOSOTROS EN EL NUEVO PACTO?
2. SEGÚN EFESIOS: ¿QUÉ BENEFICIOS LOGRÓ JESÚS POR NOSOTROS?

 

Dios se ha caracterizado por ser un Dios de pactos. Él no quiere una relación casual con el hombre, busca pactar con Él. El Pacto hace que el hombre se haga responsable ya que existe un compromiso; y a la vez le da seguridad, ya que Dios se “baja” al nivel del hombre al pactar con él y hacer juramento, como si lo necesitara; esto es para darle al hombre la plena seguridad del compromiso divino (Heb. 6:17-19).
A través de la Biblia podemos ver que Dios pactó con Noé, con Abraham, con Isaac, con Jacob, con el rey David y con el pueblo de Israel.
En la última cena, el Señor tomó la copa y dijo: “Beban de ella todos; porque esto es (representa) mi sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados.” Esto nos habla del pacto que Dios ha hecho con nosotros.
El Pacto en el que entramos con Dios a través del Señor Jesús es llamado el Nuevo Pacto. Es un pacto hecho posible y sellado por la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo.

LA SANGRE DE CRISTO

Lo que la Sangre de Cristo Representa

    • Para Dios

Cristo no fue asesinado, Él dio Su vida en obediencia al Padre para salvarnos. Esa obediencia le costó la humillación, el escarnio, el maltrato y la muerte dada al peor criminal: la cruz. La obediencia de Cristo al Padre le costó Su Sangre, esa sangre que ahora nos limpia de todo pecado. Por lo tanto, la Sangre de Cristo es para Dios Padre la obediencia total de Su Hijo; el sacrificio más precioso. Si alguien se acerca a Dios por esa sangre (reconociendo el sacrificio de Su Hijo), Él le dará amplia entrada. Si alguien menosprecia esa sangre, Dios le destruirá (Heb.10:29).
Es como si alguien fuera un juez y tuviera un hijo. Un trabajador muy querido comete un delito y tiene que ser castigado. Por amor a él, el hijo del juez decide recibir el castigo y muere. El trabajador queda libre, pero en vez de agradecer al Juez y servirle, ni gracias da y se va.
De por sí, nuestros pecados merecían el juicio de Dios, pero rechazar la Solución, que costó la Sangre del Hijo de Dios, ¡cuánto mayor castigo no merecerá!

    • PARA satanás Y EL PECADO

La sangre preciosa de Jesucristo fue derramada hasta la última gota en el lugar llamado “el Calvario”. Eso es lo que significa el “Gólgota”.
Desde un punto de vista humano ese sacrificio pudiera parecer una derrota y así es como satanás quisiera que se viera, pero ese sacrificio fue el triunfo definitivo de Jesús sobre satanás y el pecado.
Debemos recordar que Jesús no fue asesinado sin que El lo quisiera; ÉL DIO SU VIDA. Satanás había logrado que todos los hombres desobedeciéramos a Dios. Ahora quería lograr lo mismo con el Hijo de Dios hecho hombre. Si lograba que Jesús se saliera de la voluntad del Padre, vencería. Sin embargo, Jesús cumplió cabalmente todo lo que el Padre le encomendó, siendo perfecto aun en la muerte.
satanás no pudo desviar la obediencia perfecta de Jesús, y Él en esa cruz se convirtió en el primer hombre que obedecía a Dios en todo, aun una muerte cruel; el primer hombre sobre quien el pecado no triunfó.

En esa cruz Jesús no sólo pagó el precio por nuestros pecados, sino también culminó su victoria contra el poder de satanás, quien aún con toda su fuerza y demonios no pudo desviar a Jesús hombre de una obediencia perfecta al Padre.
Esa sangre inocente, justa y santa es la evidencia máxima del triunfo de Cristo que, como hombre, cumplió la misión que el Padre le encomendó.
Cuando un cristiano entiende el significado de la sangre y el triunfo de Cristo, entiende también la derrota de satanás y cómo satanás ya no tiene autoridad, porque le fue quitada por Cristo. HEBREOS 2:14-15; APOCALIPSIS 12:10-11

 

LOS BENEFICIOS DEL NUEVO PACTO
La Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo nos habla de los Beneficios del Nuevo Pacto

HEBREOS 8:8-12 nos habla de cuatro de los beneficios del Nuevo Pacto:

    • El perdón / Dios por nosotros

Vs.12   “Pues seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.”
El perdón de Dios tiene dos aspectos:
1. Él es propicio con nosotros. Esto significa que no da el castigo que nuestras injusticias merecen.
Algo así como al Ley de Amnistía. EFESIOS 2:1-7. Esta “amnistía” es posible gracias a la sangre del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” JUAN 1:29
Para que exista justicia, todo pecado debe ser castigado; sangre debía ser derramada (Heb.9:27). Para poder no castigar al verdadero culpable existe lo que se llama “sacrificio vicario”, es decir, sacrificio sustituto:
En el Antiguo Testamento eran animales los que se sacrificaban como sustitutos. La sangre de estos animales sólo “tapaba” los pecados de la gente. Estos sacrificios eran como un símbolo o una “sombra” del verdadero sacrificio: El de Cristo, el verdadero Cordero de Dios. Este sacrificio sí paga el pecado y lo quita.
En una escuela secundaria tenían un reglamento: “Si alguien era sorprendido robando, sería azotado por el maestro enfrente de todos.” En una ocasión, el “lunch” de uno de los muchachos había desaparecido. Éste reportó el robo y en ese momento comenzaron a registrar a todos. Finalmente encontraron el lunch, lo tenía Juanito. Juanito era el muchacho más pobre del salón: Siempre usaba el mismo suéter roto, era el más delgado y bajo de estatura. Nadie quería que lo castigaran; pero había que hacerlo; era el reglamento. Cuando estaba punto de comenzar el castigo, Rodrigo, un muchacho fuerte y generoso, dijo: “Maestro, el reglamento dice que cuando hay un robo debe haber un castigo. Deme a mí ese castigo; yo tomaré el lugar de Juanito.”
Cristo tomó nuestro lugar en la cruz. Él, siendo Justo, murió como el peor criminal, para que nosotros ya no tuviéramos que ser castigados (1 Pedro 3:18; 2:23). MIQUEAS 7:18-19; SALMO 103:12

2. Él no se acuerda de nuestras rebeliones. No sólo no nos da el castigo; sino que no guarda un “registro” de nuestras ofensas (Col.2:13-1). HEBREOS 10:18-22; 1 JUAN 1:8-9

 

    • Una nueva naturaleza / Dios en nosotros

Vs.10   “Pondré mis leyes en las mentes de ellos y sobre su corazón las escribiré.”
El Señor no sólo nos libra de las consecuencias del pecado; nos libra de su poder. Nos da la habilidad de ya no seguir pecando; esto es porque cambia nuestra naturaleza misma.
ROMANOS 8:1 La palabra “condenación” (del griego “katakrina”) se usa con dos aplicaciones: Legalmente significa condenación; prácticamente significa incapacidad.
En Cristo somos libre de “katakrina”. Nos hay condenación que nos impida acercarnos a Dios, ni tampoco incapacidad que nos impida vivir una vida que agrade a Dios.
El cristiano que ha nacido de nuevo tiene, dada por Dios, toda la capacidad de vivir una vida agradable a Dios, ya que ha sido librado del pecado. ROMANOS 6:18
Cuando nos entregamos al Señor Jesucristo, somos hechos uno con Él (1Cor.6:17). La Biblia dice que somos “bautizados” en Cristo (la palabra bautizar en el griego significa “sumergir”). Al estar unidos a Cristo, todo lo que es cierto de El (como hombre), es cierto de nosotros también. Es como habernos casado con El por bienes mancomunados (Rom.7:4). A este estado de unión con Cristo el Nuevo Testamento le llama: “estar en Cristo”. Cientos de veces ocurre la expresión “en Cristo”, “en El”. Todas las bendiciones del Nuevo Pacto, vienen por estar en El.
Espiritualmente hablando, lo que es una realidad en Cristo, es ya una realidad en nosotros por nuestra unión con El: El murió, nosotros morimos también(Rom.6:3,6; Gal.2:20); El resucitó, nosotros resucitamos también; El está en los cielos, nosotros también (Efe.2:4-6).
Si estamos en Cristo, el sacrificio que el Señor Jesús hizo en la cruz fue un sacrificio sustituto: Él tomó nuestro lugar en la cruz. Nosotros fuimos castigados por nuestros pecados en la persona del Señor Jesucristo en la cruz; y así como Él murió, nosotros (es decir, nuestro viejo hombre) morimos también. El pecado ya no tiene poder sobre nosotros por una sencilla razón: Estamos muertos.

Cuando estabamos sin Cristo nuestra naturaleza era de pecado y éramos llamados “pecadores”. Esa naturaleza la heredamos de nuestros padres, quienes a su vez la heredaron de sus padres, y así sucesivamente (1Ped.1:18-19). Adán fue el primero de una raza de hombres con naturaleza pecadora y corrupta.
Cuando el Señor Jesucristo se hizo hombre, vivió una vida perfecta y sin pecado. Su naturaleza como hombre fue “incorruptible”, ya que nunca fue vencida por el pecado. A El se le llama el “Postrer Adán”; ya que así como Cristo es el que, con Su vida santa, desarrolló otra “raza” de hombres y mujeres santos (Rom.5:12-19).
A través del nuevo nacimiento, recibimos la naturaleza que Cristo hombre desarrolló (2Ped.1:4; 1Juan 1:12-13). Esa nueva naturaleza es incorruptible, santa y justa (1Ped.1:23;Efe.4:22-24). Por eso la Biblia ahora nos llama “santos”. Esa nueva naturaleza no nos permite practicar el pecado (1Juan 3:8-9).
Santo no quiere decir perfecto, ni tampoco es alguien muy especial que anda haciendo milagros. Santo significa “apartado para Dios”. Todos los que somos de Cristo.
En conclusión: El cristiano no practica el pecado por dos razones:
                        1. Su viejo hombre está muerto.
                        2. Ha recibido una nueva naturaleza. Ahora el Señor vive en Él.

¿Esto significa que el cristiano ya no es tentado?
Claro que no, el cristiano es tentado, ya que satanás es el tentador y el que sigue operando en este mundo. Además durante muchos años vivimos practicando el pecado, y a veces surge la tendencia de regresar a esas viejas costumbres.
Existen algunas claves para vencer la tentación:
1. Manténte alejado de ella.
Gen. 39:12; 1Cor.6:18; 1Tim.6:11
2. Dile a Dios con franqueza con lo que estás batallando. satanás obra en las tinieblas, al sacar sus mentiras a la luz, pierden poder (1Juan 1:7).
3. Reconoce los pensamientos que no vienen de ti y recházalos en Nombre de Cristo. No permitas que te entre condenación.
satanás nos lanza dardos de fuego y luego nos hace creer que vienen de nosotros para condenarnos (Efe.6:16).

    • No te bases en tus propias fuerzas; descansa plenamente en el Señor: El es tu justicia y santificación (1Cor.1:28-31).
    • Si es necesario coméntalo con un cristiano maduro.

Además: Sigue los pasos marcados en el subtítulo: ANDANDO EN EL NUEVO PACTO.

¿QUÉ PASA SI EL CRISTIANO PECA?
El verdadero cristiano no puede practicar el pecado, y no se siente cómodo cuando lo hace, porque el Espíritu Santo lo redarguye. ¿Qué hacer cuando uno peca?
1. Nunca tratar de ocultarlo (Prov28:13).
2. No dejar que entre la voz condenadora (Rom.8:1,31-35).
3. Confesarlo a Dios (1Juan 1:9).
4. Si es un hábito fuerte de vencer, buscar la ayuda de un cristiano maduro para que nos ayude a descubrir la raíz y hacer un plan de ataque. Luego darle cuentas de nuestro progreso (Stg.5:16; Gal.6:1-2).
RECUERDA: ¡Si puedes vivir una vida de victoria contra el pecado!

 

    • Una relación de privilegio / Dios con nosotros

Vs.11 “Y ninguno enseñará a su prójimo ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al    Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.”
El Nuevo Pacto nos da acceso libre y directo a la misma presencia de Dios y el derecho de que todas nuestras oraciones sean contestadas (Juan 16:23-24).
El Nuevo Pacto nos hace mucho mas que meras criaturas de Dios. Nos hace Sus hijos (Rom.8:15-16; 1Juan 3:1-2). Como hijos de Dios tenemos acceso con confianza todo el tiempo ante Dios y también tenemos la bendición de ser guiados y disciplinados por nuestro amoroso Padre celestial (Rom.8:14; Heb.12:5-11).

 

    • Una posición de privilegio / Dios sobre nosotros

Vs.10 (al final)   “Y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo.”
Cada cultura antigua tenía sus dioses. Estos eran los supuesto encargados de proteger, cuidar y proveer las necesidades de sus seguidores a cambio de su adoración y obediencia. Mediante el Nuevo pacto, el Dios de los cielos, Único y Verdadero, se compromete a cuidarnos, protegernos y proveer todas nuestras necesidades, tanto espirituales como materiales (Sal.23:1; 2 Ped.1:3; Juan 2; Sal.91; 1Ped.5:7).
El ser pueblo de Dios nos asegura la bendición de Dios y Su respaldo: El que nos toca, es como si tocara la niña del ojo de Dios (Zac.2:8).
El ser pueblo de Dios también nos da un propósito y una misión en esta tierra: Ser un pueblo distinto, ser luz, ser embajadores del Señor y compartir con toda la gente las bondades de nuestro Dios y Su plan de salvación para el hombre (Mat.5:14-16; 1Ped.2:9; Mat.28:18-20).

 

Además de estos privilegios, encontramos otros:

    • AUTORIDAD

Dios ya nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús, recuperando así para nosotros la autoridad que el hombre había perdido ante satanás. El creyente ya puede reinar, no de manera física, pero si espiritual (Rom.5:17). Es por esa posición de autoridad que el Señor nos ha dado que podemos:
            a. Orar con confianza. HEBREOS 4:16; GÁL. 4:6-7
        b. Echar fuera demonios. MARCOS 16:17
        c. Sanar enfermos. MARCOS 16:18
        d. Atar y desatar. MATEO 18:18
        e. Hablar la palabra de fe para vencer obstáculos. MARCOS 11:23

 

    • ESPERANZA ETERNA

Alguien dijo alguna vez que la vida en esta tierra es una preparación para el cristiano. ¿Una preparación para qué? ... ¡Para reinar con Cristo en la eternidad! Ciertamente la salvación que el Señor Jesucristo compró con Su sangre hace mucho más que restaurarnos a la posición original de Adán; nos asegura una eternidad gloriosa Rom.8:16-18; Apo.5:9-10).
El acontecimiento que toda la creación aguarda es la segunda venida de Cristo, donde todos los cristianos seremos transformados, y no sólo los cristianos, ¡sino la tierra misma! (Rom.8:18-23).
La plenitud de la salvación que Dios nos ha dado y nuestra verdadera herencia está en los cielos. En esta vida podemos saborear tan sólo una probadita de lo que Dios tiene reservado para nosotros (1Cor.2:9-10; Apo.21:1-7; 22:3-5).
Es por lo anterior que:
*para el cristiano la muerte no es un suceso de tristeza y desesperanza, sino un pasar a mucha mejor vida (Fil.1:21-23; 1Tes.4:13-18).
* La mirada del cristiano no está puesta en esta vida, ya que su verdadera ciudadanía está en los cielos Col.3:1-4; Fil.3:20).
* El cristiano vive con la perspectiva de la eternidad y anhela la venida de Su Señor 2Tim.4:8; Apo.19:6-9; 22:20).
* El cristiano invierte en las cosas eternas (Mat.6:19-21).

Y nuestro cuerpo, ¿qué?
1CORINTIOS 15:21-22, 51-52 nos habla de la solución de Dios para la redención del cuerpo: La resurrección.
¿Cómo vamos a resucitar? ¿Con el mismo cuerpo? ¿Cómo será el cuerpo con el que resucitaremos?
El cuerpo con el que vamos a resucitar será semejante al cuerpo con el que resucitó el Señor Jesús de entre los muertos (Fil.3:21). El cuerpo del Señor puede traspasar paredes, por ejemplo; su principio de vida ya no es la sangre, sino la gloria de Dios. 1CORINTIOS 15:35-34 nos dice cómo será ese cuerpo:
* Diferente y mucho muy superior al que tenemos actualmente. Vs.37-41
* Incorruptible. Vs.42 (no se envejece ni enferma).
* Glorioso. Vs.43
* Poderoso. Vs.43
* Espiritual. Vs.44
* Celestial. Vs.48-49
* Inmortal. Vs.53-54

 

LA “CEREMONIA” DEL NUEVO PACTO: EL BAUTISMO MATEO 28:19

Todos los pactos que Dios hace con el hombre, tienen una ceremonia mediante la cual se ratifica el pacto. Por ejemplo el pacto con Abraham en Gen.15:5-21; este pacto se perpetuó por medio de la circuncisión. 
En la Biblia podemos ver que cada persona que se entregaba a Cristo, su primer paso de obediencia era que se bautizaba. Hechos 2:37-38,41; 8:12, 35-38; 9:17-18; 10:47; 16:14-15, 30-33 este es el caso del carcelero: después de un terremoto, ve que los presos se le van a escapar y a punto de suicidarse, lo detiene Pablo; se convierte y se bautiza - ¡todo en la misma noche!
Bautizar significa sumergir. El bautismo del Nuevo Pacto, es por sumersión en agua (Hech.8:36). Cuando la persona es introducida en el agua, simboliza la sepultura de su vieja naturaleza, cuando es sacada del agua, su resurrección a una vida nueva en Cristo (Rom.6:4).

 

ANDANDO EN EL NUEVO PACTO

Como sabemos, las realidades del Nuevo Pacto se activan en nuestras vidas por medio de la fe (Efe.2:8). La fe sana se expresa, se demuestra. La fe sin obras es muerta (Stg.2:20). El libro de los Hechos contiene las expresiones de fe propias del Nuevo Pacto. Estas expresiones nos ayudarán a caminar en el poder y las realidades del Nuevo Pacto.
En este libro se mencionan ocho expresiones de fe. Una única: el bautismo (Hech.2:41) y siete constantes:

    • El estudio de la doctrina de los apóstoles. Hech.2:42 Esto nos habla de estar metidos en el estudio y meditación de la Palabra constantemente.
    • La comunión unos con otros o fraternidad. Hech.42, 44, 46***
    • El partimiento del pan. Hech.2:42 Ver 1Cor.11:23-26 Los elementos de esta cena (pan y vino), son simbólicos de lo que nos dio nuestra salvación: el Cuerpo maltratado de nuestro Señor Jesucristo y Su Sangre preciosa. Es importante mencionar que el pan sigue siendo pan y el vino, vino; “comer del cuerpo y beber de la Sangre de Jesús” es una expresión simbólica de recibirle en nuestro corazón.
    • La oración. Hech.2:42
    • El dar. Hech.2:44-45
    • La alabanza. Hech.2:47
    • El evangelismo. Hech.5:42

Todas estas expresiones, hechas de manera constante, te ayudarán a vivir en las realidades del Nuevo Pacto.

*** Es interesante que todas las bendiciones del Nuevo Pacto, están dadas en plural. Es cierto que el cristianismo es una relación personal con Dios a través de Jesucristo; pero a la vez, es una relación congregacional con Dios (Col.3:11). Cada cristiano es llamado una “piedra viva” del edificio donde Dios mora (1Ped.2:5); y un miembro del Cuerpo de Cristo (1Cor.12:12-27 analizar el pasaje). Como tales, necesitamos de los demás miembros y los demás nos necesitan a nosotros.
Un cristiano queriendo vivir su cristianismo solo, es como un carbón fuera de la fogata, luego se apagará. Ver Heb.10:24-25; 2Tim.2:22.

 

El DESEO DE DIOS
3 JUAN 2 nos dice cuál es el deseo de Dios para nuestras vidas: Prosperidad. Según Dios significa éxito progresivo en todas las áreas de la vida: Nuestra relación con Dios, la familia, el uso del tiempo, las relaciones sociales, ser útiles y productivos, el evangelismo, el área económica, la salud física, entre otros.
Prosperidad  exterior es el resultado de la prosperidad interior, de nuestra alma. Los consejos anteriores te ayudarán a prosperar por dentro y por fuera.

 

Para Recordar:
La sangre derramada del Señor Jesucristo es más que suficiente para suplir mis necesidades: espirituales, morales, sociales, emocionales, materiales, físicas y eternas.

 

 

TEST

1. ¿Qué significa la sangre de Jesús para Dios?
2. ¿Qué significa Su sangre para satanás?
3. ¿Cuáles son las seis bendiciones del Nuevo Pacto? Explicar cada una.
4. ¿Qué quiere decir y qué viene como resultado de “estar en Cristo”?
5. ¿Por qué la muerte de Cristo es fundamental para vencer el pecado y sus consecuencias?
6. ¿Cómo podemos vencer la tentación?
7. ¿Qué hacer si pecamos?
8. ¿Cuáles son algunas cosas prácticas para andar en el nuevo pacto?
9. ¿Quién eres en Cristo?
10:- ¿Cuál es el punto más importante de esta lección? (para recordar)

Aprender de memoria los versículos de la Base Bíblica HEBREOS 8:10-12

 

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