EL ESPÍRITU SANTO:
EL REGALO MÁS MARAVILLOSO

 

Jesús vivía en una estrecha comunión y dependencia del Espíritu Santo. Todas las cosas sobrenaturales que Él hizo, las hizo gracias al Espíritu Santo (Hechos 10:38). Se pueden ver operando en Jesús todos los dones: fe, milagros, sanidades, palabra de ciencia, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus, etc.

EN ESTA LECCIÓN APRENDERÁS A MANTENER UNA RELACIÓN VIVA CON DIOS A TRAVÉS DE SU ESPÍRITU SANTO.

BASE BÍBLICA:  juan 16:7-14 

  • ¿Por qué era “conveniente” que jesús se fuera?
  • ¿Cuáles son algunas de las cosas que hace el espíritu santo?
  • para ti, ¿cuál es la importancia del espíritu santo?

La vida cristiana normal es una vida sobrenatural. El cristiano normal es aquel que tiene victoria contra el pecado en su vida; es aquel que entiende las maquinaciones del adversario y triunfa ante éstas; es aquel que ora eficazmente; es aquel que vive siempre gozoso dándole gracias a Dios; es aquel que refleja el carácter de Jesucristo en su vida; es aquel que ministra a los demás con el poder de Dios y que Dios usa para tocar las fibras más sensibles de aquellas personas que tienen necesidad de Dios; el cristiano normal sabe cuál es la voluntad de Dios en su vida y se mueve en esa voluntad.
Todo lo anterior es imposible de lograr por nuestros propios medios. Necesitamos la ayuda de Dios. Para ayudarnos a triunfar como cristianos, el Señor nos ha dado la preciosa presencia de Su Espíritu Santo.

 

EL ESPÍRITU SANTO ES LO MEJOR QUE ALGUIÉN PUDIERA RECIBIR
Al enseñar a cerca de la oración, el Señor Jesús dijo que si nosotros, que somos malos (o egoístas) sabemos dar buenas cosas a nuestros hijos, cuanto más el Padre, dará buenas cosas a los que le pidan (Mat.7:11). En el mismo pasaje, pero en el evangelio de Lucas, en vez de decir “buenas cosas” nos dice que dará al “Espíritu Santo” a los que se lo pidan (Lucas 11:13). De todas las cosas buenas que el Señor nos da, el Espíritu Santo es lo mejor.

El mismo Señor Jesucristo en Su calidad de hombre al estar en esta tierra dijo que en Él no hacía nada sin el Padre. Podemos ver que el gran Ayudador del Señor Jesucristo hombre fue el Espíritu Santo. El Señor no comenzó Su ministerio sino hasta que el Espíritu Santo vino sobre Él después del bautismo (Hech.10:38; Luc.4:18); El secreto del poder que el Señor Jesucristo tenía  era la unción o presencia del Espíritu Santo en Su vida.

Juan 16:7 Contiene una de las declaraciones más inverosímiles del Nuevo Testamento: Jesús declara a sus discípulos que  va a partir al Padre, ellos se entristecen y el les dice lo siguiente: “Les conviene” que me vaya.
¿Cómo es posible que a los discípulos les conviniera que el Señor no estuviera con ellos físicamente? El Señor les dio la respuesta: Porque desde ahora el Espíritu Santo estaría en ellos y con ellos. Jesús ya no iba a estar limitado a un sólo punto físico; ahora podría no sólo estar con los discípulos, sino en los discípulos por medio del Espíritu Santo.
De esta manera no sólo ellos doce podían tener el privilegio de estar cerca de Él, ahora todos Sus seguidores pueden estar con el Señor Jesucristo, ya que Él vive dentro de sus corazones (Juan 14:15-18; Mat.28:20).
En el pasaje de Juan 14:15-18, vemos cuatro verdades acerca del Espíritu Santo:
1. Es enviado exclusivamente a aquellos que desean agradar a Dios.
2. El es el “Consolador” (gr. “Parakletos”) del creyente. “Parakletos” significa: uno que está al lado de otro para ayudarle.
3. Su morada es en el creyente mismo.
4. Al tener al Espíritu Santo, tenemos a Cristo mismo.

Tan indispensable era la ayuda que los discípulos  necesitarían por parte del Espíritu Santo que el Señor Jesucristo les ordenó que no hicieran nada sino hasta después que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos (Hech.1:4-5).
De la misma manera que un cristiano viviendo independiente de la ayuda preciosa del Espíritu Santo de Dios, está condenado a una vida de mediocridad, frustración, fracaso  y condenación. La vida cristiana normal victoriosa no se puede vivir sin el Espíritu de Dios.
Ahora gracias al Espíritu Santo, la clase de vida que vivió el Señor Jesucristo y las cosas que Él hizo, nosotros también las podemos hacer (Juan 14:12).

 

¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo no es una fuerza ni una energía abstracta. El Espíritu Santo es Dios mismo. Cuando le recibimos, El está con nosotros y en nosotros. Tener al Espíritu Santo es tener al Padre y al Hijo (Juan 14:23).
Como una Persona que es, podemos platicar con él, y podemos escucharlo también. Podemos contristarlo, y obviamente podemos alegrarlo.
El Plan de Dios es que el Espíritu Santo llegue a convertirse en nuestro mejor y más íntimo Amigo, en nuestro Guía, nuestro Consejero, nuestro Ayudador, en Aquel con Quien tengamos comunión íntima y constante.
Una de las cosas más importantes de la vida cristiana exitosa es el saber escuchar al Espíritu Santo. El que no se deja guiar por el Espíritu de Dios estará actuando independientemente y muchas de las cosas que hace, las hará en la carne (por sus propios medios).
Algunos pasajes donde vemos al Espíritu Santo hablando a Sus siervos: Hech.8:29; 10:19-20; 13:2; 16:6-7
Jesús decía que todo lo que Él hacía, lo  hacía en obediencia al Padre, Él pasaba tiempos buscando la voluntad de Dios y luego realizando esa voluntad. Debemos entender que la victoria está en la voluntad de Dios. El Espíritu Santo no nos fue dado para que hagamos nuestros propios planes y luego el Espíritu Santo nos ayude, el Espíritu Santo nos fue dado para que Él nos muestre los planes de Dios y para que al hacer los planes de Dios Él nos ayude a realizarlos.

 

¿Qué hace el Espíritu Santo por nosotros?
En el Evangelio de Juan, el Señor Jesucristo usa la palabra “Consolador” para referirse al Espíritu Santo. La palabra consolador viene del griego “parakletos”, que significa alguien que está a nuestro lado y nos ayuda; un Ayudador constante. 
El Espíritu Santo es nuestra Ayuda en todas las áreas, para vivir una vida que agrade a Dios y que de testimonio del Señor Jesucristo.
A continuación mencionaremos algunas de las cosas que el Espíritu Santo hace por el creyente:

 

  • El Espíritu Santo nos da poder HECHOS 1:8.

¿Poder para qué?  Para ser testigos del Señor Jesucristo. Nos da poder para vivir una vida que refleje al Señor Jesucristo, para que seamos testigos por nuestra manera  de vivir. Y también nos da poder para ser testigos con la Palabra, para hablar palabras a la gente que las conviertan al Señor (Luc.12:11-12). Y no sólo eso, nos da poder para testificar de Cristo por medio de los llamados dones del el Espíritu Santo (1Cor.12:7-11).
Leer Juan 16:14, la mayor función del Espíritu Santo es glorificar a Jesús. satanás quisiera ver a Jesús destronado y derrotado; el sabe que a Jesús le ha sido dada la máxima autoridad(cosa que el quería) y que en El hay salvación para los hombres. Es por eso que satanás trata de dar a la gente falsos cristos: falsos objetos de salvación y además trata de modificar la imagen de Cristo poniéndola como un mero iluminado, un mero profeta, un mago, un debilucho, un derrotado, o lo que sea, menos el Hijo glorioso, resucitado y vencedor de Dios. El Espíritu Santo, por el contrario, ha venido a glorificar al Señor y a dar testimonio de su realeza, amor y victoria (manifestada en la resurrección). Así de que cuando se trata de que Cristo sea glorificado, contamos con todo el apoyo y el poder del Espíritu Santo de Dios.
Notemos que el Espíritu Santo ha venido de glorificar a Dios, no a nosotros. A veces interiormente queremos que se manifieste Su poder, para nuestro beneficio, usando como pretexto la causa de Dios. Analicemos siempre nuestro corazón, y recordemos que los de limpio corazón verán a Dios (Mat.5:8). No hay corazón más limpio que el de un cristiano que sólo busca glorificar a Jesús.

 

Los Dones del Espíritu:
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DONES PROFÉTICOS.-Dios habla mediante ellos para edificación, exhortación, consolación 1Cor.14:3.

  • Lenguas diferenciar entre lenguas devocionales, que es un leguaje espiritual de oración para cada creyente 1Cor.14:2,5,18
    y el don de lenguas, que es para usarse junto con el de interpretación para dar un mensaje a la iglesia 1Cor.14:13,19,27-28.
  • Interpretación de lenguas.
  • Profesía (definición ver 1Cor.14:3).

 

DONES DE REVELACIÓN.- Dios nos muestra cosas que de otra manera no podríamos saber.

  • Palabra de Ciencia (Dios nos da datos o nos revela algo de otra persona para poderla ayudar; ejem. Jesús supo que la
    samaritana había tenido cinco maridos. Don muy útil en consejería, ya que podemos muchas veces ver raíces, que están
    ocultas).
  • Palabra de Sabiduría El anterior tiene que ver con entender que pasa o que pasó, éste con que hacer al respecto, es dar
    consejos sabios o tomar decisiones sabias.
  • Discernimiento de espíritus nos ayuda a discernir si algo es obra del Espíritu Santo, el espíritu humano o un espíritu maligno.
    Es un sentir de que “algo está mal” en una persona, aunque ella se “vea” bien.

Nótese que es palabra de sabiduría y palabra de ciencia, no don de sabiduría ni don de ciencia.

DONES DE PODER

  • Fe Todos los cristianos tenemos fe y hemos de andar por fe, sin embargo el don de fe es una fe sobrenatural para hacer
    cosas o realizar proyectos extraordinarios.
  • Sanidades Es interesante el uso del plural: sanidades. En la práctica hemos visto que hay personas que parecieran
    “especializarse”; por ejemplo, algunos Dios los usa más en casos de cáncer, o alguna otra enfermedad específica.
  • Milagros Este don se puede referir a muchas cosas como convertir agua en vino o multiplicar la comida (lo cual ha pasado;
    en Cuba varias veces Dios ha multiplicado la comida, y aún en nuestra iglesia en la Navidad del 94 cuando se llevó comida
    a un albergue de refugiados de la erupción del volcán, Dios multiplicó la comida, ya que se llevaron 300 tortas y comieran
    más de 500 gentes –algunas de ellas doble porción). También puede referirse a milagros de otra índole, como crear
    empresas y otras clases de milagros económicos.
  • El Espíritu Santo nos guía a toda verdad JUAN 16:13; ROMANOS 8:14.

El Espíritu Santo nos guía en las decisiones de la vida: ¿con quién me casaré?, ¿qué trabajo tendré?, ¿qué ministerio tomaré?, ¿qué decisión en una situación difícil?
Aún nos advierte de peligros que puedan venir si somos sensibles a Su voz. El Espíritu Santo también nos impulsará a hablarle a las personas de Cristo o a iniciar un ministerio para Dios (Hech.8:29; 10:19-20; 16:6).
Algunos testimonios:
*Una hermana cuenta que en una ocasión tenía que cumplir un compromiso muy importante. Varias horas antes del momento fijado para la salida, sintió de manera muy precisa, que el Espíritu la estaba deteniendo, como su compromiso era muy importante y no podía ver razón lógica de porqué detenerse, decidió tomar el tren.
Antes de llegar a la ciudad destinada, el tren que iba adelante se descarriló. Ellos pasaron toda la noche detenidos. No sólo no llegó a su destino, sino que perdió toda la noche y la pasó muy incomoda. “Debí de haber hecho caso al Espíritu Santo”, comentó.
*Un hermano quería ser misionero en China, hizo todos los trámites necesarios para que esto sucediera, pero las puertas se cerraban. Se puso en oración sería para ver si en realidad era ésa la voluntad de Dios. Un día de repente, caminado por la calle, supo que la voluntad de Dios era que se quedara en su país natal. “No se como explicarlo, pero de repente supe en mi interior cual era la voluntad de Dios para mí vida”. En su país este hermano conoció a su esposa, formó un lindo hogar y desarrollo un ministerio muy fructífero.

*Al estar orando por su hijo, una hermana supo internamente, revelado por el Espíritu, que su hijo estaba acudiendo a lectura de cartas y que esta era la atadura que le impedía entregarse al Señor. La hermana ató el Espíritu de brujería en su hijo. El hijo comenta que ese mismo día el fue a que le leyeran las cartas. Después de intentar con tres diferentes brujos y no poderlos encontrar, fue a ver a un cuarto. Este cuarto era “su última carta”. El brujo estaba en casa, cuando salió a abrir la puerta, después de dialogar un momento, el brujo dijo lo siguiente: ”no se porque, pero no puedo leer las cartas, hay algo en ti que me da miedo, vete “. Cerró la puerta y lo dejó ahí. Al poco tiempo ese joven entregó su vida a Cristo.

 

  • El Espíritu Santo nos recuerda lo que hemos aprendido de Jesús
    JUAN 14:26.

Cuando le estamos compartiendo a alguien, el Espíritu nos recuerda la Palabra; cuando estamos atravesando pruebas, nos recuerda que Él está con nosotros; cuando viene el enemigo y nos ataca nos recuerda la Palabra con la que podemos derrotar al enemigo.
Para que el Espíritu nos recuerde la Palabra, primero la tenemos que haber metido a nuestro corazón (Sal.119:11).

 

  • El Espíritu es el que convence  a la gente de su necesidad de Cristo
    JUAN 16:8-11.

Muchos cristianos cometen el error de forzar a la gente  para entregar su vida al Señor o para cambiar, debemos reconocer que ésta es una obra exclusiva del Espíritu Santo y debemos confiar en Él y dejarnos usar por Él para que las personas a nuestro alrededor cambien.

 

  • El Espíritu Santo nos ayuda a orar eficazmente ROMANOS 8:26.

La Biblia nos instruye a orar guiados por el Espíritu Santo. No hay nada más pesado e infructífero que el tratar de llevar una vida de oración en nuestros propios esfuerzos; si entramos en una comunión con el Espíritu Santo y dejamos que Él nos guíe veremos cómo la oración se convierte en lo más deleitoso que podamos disfrutar. Incluso el Espíritu Santo nos da un lenguaje de oración para que podamos tener comunicación directa con Dios cuando estamos ocupados con cosas de la vida diaria que no nos permiten que nuestra mente esté concentrada en el Señor (1Cor.14:2,14).

 

  • El Espíritu Santo nos da visión HECHOS 2:17.

El Espíritu Santo nos da visiones de cosas que Dios quiere hacer en nuestras vidas y a través de nuestras vidas. Dios no nos quiere en tinieblas, Dios quiere que podamos ver hacia el futuro y percibir esas cosas que Él quiere hacer en nosotros y a través de nosotros y el Espíritu nos las da a conocer.
Las visiones pueden ser como en una pantalla; pero eso sucede raramente. Lo frecuente es que el Señor nos muestra una necesidad y luego podemos “vernos a nosotros mismos” supliéndola. Por ejemplo una persona puede “verse a sí misma” compartiendo con niños de la calle.
Ojo.- las visiones del Espíritu Santo son para suplir necesidades y glorificar a Dios, no son para fomentar vanagloria personal. Si una persona se “ve a sí misma” famosa, o con un Corvette, por ejemplo, no son visiones del Espíritu, sino de su carne.
Hay dos tipos de sueños y visiones: los visibles (como una película) y los interiores.
Aunque el Espíritu Santo puede usar ambos tipos de sueños y visiones, generalmente usa más los sueños y visiones interiores. Una visión o sueño dado por el Espíritu Santo, es una imagen o meta de aquello a lo que Dios nos quiere llevar. Cuando uno tiene una visión de Dios, tiene una meta clara de lo que quiere lograr y llegar a ser.
 La Biblia dice que el pueblo sin visión se descarría, si no tenemos una meta clara dónde llegar, es muy fácil desviarse. Dios no nos salvó y llamó para que estemos pasivos nada más esperando a ver que sucede, El tiene un propósito grande y específico para nosotros. Esta visión que El nos dá, nos mantiene con “gasolina” y nos ayuda a enfrentar los obstáculos con decisión. Sin una meta clara, seremos como olas que van de un lado a otro sin ningún propósito.
A medida que nosotros desarrollamos una relación íntima con el Espíritu Santo, El irá hablando a nuestros corazones e irá poniendo en nosotros una visión de lo que el Señor espera realicemos para El.

El pastor de la iglesia más grande del mundo comenta lo siguiente:
“Nunca podremos ser más de lo que soñamos ser”. Pero ¿cómo puede uno cambiar su visión?.
Uno no puede, pero el Espíritu Santo si puede y quiere hacerlo.
El Espíritu Santo tiene la mente de Dios. Tan pronto usted reciba su dirección y visión, cambiará la actitud de su corazón, de una de fracaso a una de éxito, entonces usted será motivado por una fuerza más grande que ninguna otra que haya experimentado jamás.
Esto lo aprendí al comienzo de mi ministerio. Estaba fundando una iglesia en un país no cristiano, rodeado por la pobreza y la enfermedad. Un país que se recuperaba de dos guerras devastadoras. Aprendí a ayunar, no por causa de mi espiritualidad, sino porque no había nada que comer; todo era negativo.
Para que la visión cambie, también es necesario que cambie la imagen que tenemos de nosotros mismos. Crecí en un país que estaba bajo la ocupación japonesa. Se nos prohibió usar nuestros nombres coreanos y hablar nuestro idioma. Miles de coreanos fueron obligados a ir al Japón, para que laboraran como trabajadores ordinarios. Cuando cayeron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki - dos zonas industriales del Japón - también murieron millares de coreanos. Si alguien me hubiera dicho cuando niño que sería usado por Dios para desarrollar la congregación más grande de la historia, simplemente me hubiera reído.

A causa de mis antecedentes personales he podido entender  la condición de muchas personas oprimidas que no tienen esperanza de un futuro.
Mi opinión es que Dios puede cambiar la imagen negativa que se tenga de uno mismo y darle la imagen de un siervo de Dios por quién El envío a su Hijo a morir.
Se requirieron años para que mi visión cambiara, de una visión basada en las circunstancias a una dada por el Espíritu. Ahora mismo tengo la visión de que para el año de 1984, nuestra iglesia local tenga medio millón de miembros (ahora tiene más de un millón). Cuando despierto, la visión de estas personas llena mi mente y cuando me acuesto las veo en forma tan real como si les estuviese predicando hoy”.
Unos hermanos cuentan que, durante una crisis económica severa, la mayoría de las agencias de carros estaban quebrando. Ellos mismos tenían una agencia de carros. Durante ese tiempo el Espíritu Santo les hizo ver que Dios no se limitaba a las circunstancias, ellos comenzaron entonces a tener la visión de una agencia de carros exitosa. Después de tres años, tenían la concesionaria más grande de la ciudad de Nueva York.

 

¿CÓMO NOS HABLA EL ESPÍRITU SANTO?

Hay dos maneras importantes en las que el Espíritu Santo nos habla:

  • A través de Su Palabra.

El Espíritu Santo fue el que inspiró a los escritores de la Biblia y Él nunca nos va a guiar o enseñar nada que esté fuera y mucho menos en contra de lo que dice la Palabra de Dios (2Tim.3:16).
Es al nosotros leer y meditar en las Escrituras con humildad y pidiendo la guianza de Dios que el Espíritu Santo usa Su Palabra para hablarnos a través de ella. Cuando ciertos versículos “saltan” de las páginas o los entendemos de manera clara. También lo hace cuando nosotros estamos escuchando enseñanzas de la Palabra de Dios, el Señor utiliza Su Palabra para hablarnos.

 

  • El Espíritu Santo habla a nuestros corazones.

Es ahí donde el Espíritu Santo tiene su morada o residencia. Nos habla por medio de impresiones, de una dulce y tierna voz o al ponernos o quitarnos la paz a nuestro corazón acerca de un asunto. Por ejemplo, cuando tenemos que tomar una decisión y en nuestro corazón no hay paz. Muchas veces llega a nuestro corazón una impresión de que debemos ir para compartirle o que debemos orar por alguien. Muchas veces en nuestro tiempo de comunión con Él, el Espíritu Santo claramente habla a nuestro espíritu las cosas que quiere decirnos.
Algunos cristianos idean toda clase de maneras para obtener la guianza del Señor. Una manera clásica es por medio de “pruebas”, al estilo de Gedeón Jueces 6:36-40, “Señor” si quieres que haga esto o aquello, permite que pase esto o aquello”. Otra manera es el clásico Bibliazo, depender de lo que nos digan otras personas. La mayoría de las veces estos métodos no funcionan. En una ocasión un hermano abrió la Biblia para recibir guianza de Dios. Esta se abrió en un pasaje que decía: “Judas se ahorco”, luego la volvió abrir en un pasaje que decía: “ve y haz tú lo mismo”.
Hemos sabido de cristianos que dijeron “si pasa esto o aquello”, entonces es que Dios quiere que hagamos “esto o aquello” pasó lo que pidieron, hicieron lo que pensaron era de Dios y resultó que se habían equivocado. Algunos han sufrido por eso. En cambio he conocido cristianos que aunque las circunstancias eran adversas, sabían que Dios, quería que hicieran algo, lo hicieron y fue de bendición.

Ponerle “pruebitas” a Dios, no es manera de recibir su guianza y puede ser peligroso. Entonces ¿porqué Gedeón puso las pruebas y Dios le respondió? Porque el no tenía la bendición del Espíritu Santo morando en El.
En cuanto a recibir guianza de otras personas, la Biblia claramente enseña que es sabio pedir consejo de gente más madura. Sin embargo nunca nos enseña a depender de lo que otros digan. Nadie puede tratar de ser el Espíritu Santo para nosotros. Si alguien viene con una palabra de Dios,  esa palabra sólo es válida si confirma lo que Dios ya ha hablado previamente a nosotros.

Veamos algunas escrituras que nos dicen como el Espíritu Santo nos habla:
ROMANOS 8:16  La forma principal en que Dios guía a sus hijos en cosas muy específicas, es por medio del testimonio interior.
Ese testimonio interior es como una luz roja que nos detiene o una luz verde que nos invita a seguir adelante. Es como una intuición interior. No es una voz clara, es sólo un sentir interior en nuestro espíritu. Pero ese sentir es fuerte, como una convicción.
Un hermano cuenta que conoció a otro hermano en Texas, el hermano texano compró su primer par de zapatos a la edad de 12 años. Sólo había estudiado hasta quinto año. Pero había llegado a convertirse en millonario.
El hermano texano dice que el nunca ha invertido dinero en el que haya perdido, sino al contrario sus inversiones siempre le han hecho ganar mucho. Él les contó a dos amigos suyos la clave de su éxito:
“Cuando alguien viene con una idea queriendo que yo invierta en algo, hago lo siguiente:
me encierro en un closet de oración que tengo, y ahí espero lo suficiente hasta oír lo que mi espíritu dice. A veces espero hasta tres días. No quiero decir con esto que me quedo ahí las 24 horas, a veces salgo y como algo. Generalmente pierdo algunas horas de comida. La mayor parte del tiempo estoy esperando, a solas, hasta tener el testimonio interior.
Algunas veces mi cabeza me dice que sería yo un tonto si invirtiera en esto o aquello, que perderé hasta la camisa, pero mi interior (no mis sentidos) me dice que invierta. Así lo hago y nunca he perdido un cinco. A veces me sucede al revés, la idea le parece excelente a mi mente, todo parece como que me va a ser muy bueno Pero hay un testimonio interior que me dice no lo hagas, y no lo hago.”
Hechos 27:9-11, nos da un ejemplo del testimonio interior. En este pasaje Pablo “ve que habrá problemas”. En otras traducciones dice que Pablo “percibió” que había problemas. Interiormente él sabía que algo malo iba a pasar. El Espíritu Santo habla a nuestro espíritu, en lo más profundo de nuestro interior. En este pasaje vemos que el centurión hizo más caso a las circunstancias y a la lógica que a la voz del Señor: y las consecuencias no fueron buenas.
COLOSENSES 3:15  Nos da un dispositivo de seguridad en cuanto a las decisiones:
la paz de Dios. Cuando Dios quiere que hagamos algo, El dará paz a nuestro corazón, si no hay paz, mejor no prosigamos.
El Espíritu Santo vive dentro de nosotros, por lo tanto su guianza será interior, no tanto exterior. El Espíritu Santo vive en nuestro espíritu, no en nuestra mente ni en nuestras emociones. A veces la lógica humana puede decirnos una cosa y el Señor otra. A veces nuestros sentimientos pueden decirnos una cosa y el Señor otra. ¿Cómo aprendemos a distinguir claramente la voz del Espíritu?  Solamente con práctica y edificando más y más nuestra relación con El. Mientras más conocemos a Dios y Su Palabra, más fácil saber cuál es Su voluntad.

 

Algunos principios Para poder escuchar la voz del Espíritu Santo:

1. El Espíritu Santo nos habla a medida de que tengamos una comuión con Él.

2 CORINTIOS 13:14
Los profetas del Antiguo Testamento usaban la expresión “en cuya presencia estoy”. Eso nos habla de una conciencia permanente de Su presencia en nuestras vidas.
¿Qué es tener comunión? La palabra griega comunión es “Koinonia”, significa “compañerismo”, “amistad profunda y muy íntima”. Si queremos escuchar la voz guiadora del Espíritu Santo,, necesitamos hacer de El nuestro mejor y más cercano Amigo. Si no tenemos una relación cercana con El, aunque El nos hable, no sabremos distinguir su voz.
Jesús dijo que el Espíritu Santo sería el “otro Consolador”. Es decir Jesús fue el primer “Consolador” de los Apóstoles. La idea es que desarrollemos con el Espíritu Santo el mismo tipo de relación que los Apóstoles tuvieron con Jesús en la carne. ¿Se imagina usted como era la relación diaria de los primeros discípulos con Jesús? ¿Quisiera usted experimentar algo parecido con el Espíritu Santo que ahora vive en usted?
A continuación vamos a leer el testimonio de un pastor muy usado por Dios, acerca de su relación con el Espíritu Santo:
Cuando era un joven ministro, después de casarme, prácticamente sólo llegaba a la casa para cambiarme de ropa. Todo el día me la pasaba fuera. En una ocasión mi esposa se quejó conmigo. “Eso es el diablo que está hablando por ti”, le dije. Pero más tarde mi querida suegra habló conmigo y me hizo ver que el que estaba equivocado era yo. Que nos habíamos casado para pasar tiempo juntos, que el convivir y conocernos también glorificaba a Dios.
El Señor usó estas palabras para cambiar mi manera de pensar en cuanto a mi relación con mi esposa, y también con el Espíritu Santo. Me di cuenta que el Espíritu de Dios no es una fuerza, sino la tercera persona de la Trinidad, con la cual uno puede convivir.
He aprendido a desarrollar una gran relación con El, esta es la base del éxito en mi Ministerio. Le digo más o menos así: “Querido Espíritu Santo, necesito saber lo que mi Padre quiere que yo haga.  Abre por favor mi espíritu en este momento e indícame lo que El quiere mostrarme, para que yo lo haga. Abre, por favor, mi espíritu en este momento e indícame lo que El quiere mostrarme para que yo glorifique a mi Salvador Jesucristo. Te amo, Espíritu Santo. Tú me hiciste nacer en el cuerpo de Cristo, Tú me llenaste. Me diste tus dones para que sirva de bendición a este mundo. Querido Espíritu Santo, indícame lo que necesito saber”.
“Aun a pesar de mis múltiples ocupaciones (el es pastor de la iglesia más grande, viaja por todo el mundo, escribe libros, tiene un ministerio de TV en dos continentes) yo estoy en constante comunión con el Espíritu. A través de los años he aprendido a colocar mi espíritu en la dirección correcta. Puedo encontrarme rodeado de muchas personas y aún así tener mi ser interior colocado hacia arriba. Le digo al Señor: “Querido Señor, tengo que ir a este lugar. Estaré en compañerismo con muchas personas. Pero en cualquier momento, estaré dispuesto a apartarme para esta contigo.”

 

2. El Espíritu Santo nos guía al nosotros "caminar". GÁLATAS 5:16.

-El no guía a los pasivos.
--Es muy importante no confundirnos con técnicas orientales como el yoga, la meditación o la Nueva Era, no estamos hablando en esta lección que tengamos que poner nuestra mente en blanco, eso es extremadamente peligroso ya que es dejar una puerta abierta de nuestra mente y podríamos ponernos bajo la influencia de espíritus malignos. Estamos hablando de entrar a una comunión íntima con Dios, de tener nuestra mente puesta en Dios y en Su Palabra y dejar que en esa intimidad y en esa confianza el Espíritu Santo nos hable cuando Él quiera hacerlo.
--Otro aspecto de pasividad es la pereza. La pereza es un pecado. Billy Graham le llama un pecado capital. Dios nunca va a guiar a los perezosos.
Lo más peligroso para un barco en alta mar es  perder la propulsión, porque se pone a merced de las olas, y aunque el mar no esté picado, las olas lo pueden voltear; necesita estar en movimiento para estar seguro.
- Por otro lado, el tampoco puede guiar a los que están siempre corriendo y no tienen tiempo para El.

Ver caso Marta y María: Luc.10:38-42

3. El Espíritu Santo jamás va a ir en contra de Su propia Palabra.

El Espíritu Santo no nos va a guiar a robar, ni nos va a guiar a una relación sexual o emocional ilícita, ni nos va a guiar a revelarnos en contra de los principios que Dios ha establecido. El Espíritu Santo no viola la Palabra que Él mismo ha escrito (1Juan 4:1).

4. En ciertos casos es necesario recibir confirmación de nuestros pastores.

En ciertas ocasiones podemos llegar a confundir la voz del Espíritu Santo con nuestras emociones, porque la decisión que tenemos que tomar involucra mucho nuestros sentimientos. En esos casos haremos bien en escuchar el consejo objetivo de nuestros guías espirituales.
Una hermana tenía un tremendo ministerio de alabanza en una hermosa iglesia. Apuntaba para ser una directora de alabanza internacional; ella estaba habituada a escuchar la voz del Espíritu Santo; hasta que se le atravesó un muchacho. Sus líderes le dijeron que no era de Dios, pero a pesar de todo se casó con él. Terminó dejando al Señor, divorciada y ahora toca en un bar. Todo por no hacer caso al buen consejo.

5. Debemos aprender a diferenciar Su voz.

Existen tres voces que pueden hablar a nuestra mente: la del Espíritu Santo, la voz de satanás o de nuestra propia conciencia.
- Si es el Espíritu Santo nos dará paz, no confusión.
- Si es el Espíritu Santo nos convencerá de pecado, pero no nos condenará.
- Si es el Espíritu Santo será caballeroso, no nos esclavizará.
- Si es el Espíritu Santo nos llenará de esperanza.

El Espíritu Santo nunca nos esclaviza, el Espíritu Santo es un Caballero, el Espíritu Santo nunca nos condena, Él nos redargulle, es decir, nos convence de nuestro pecado de una manera amorosa y nos entristece por haber pecado, pero siempre nos da una esperanza y una salida; Satanás tratará de condenarnos, de hacernos sentir culpables, de hacernos sentir viles, y que no tenemos ya remedio, que no hallaremos el perdón de Dios para nuestro pecado.
Uno aprende a conocer la voz del Espíritu Santo a medida que uno desarrolla una relación con Él, en ese proceso tal vez confundamos la voz del Espíritu Santo con la voz de nuestra propia mente. Por eso no debemos ser presuntuosos y andar diciendo que el Espíritu Santo siempre nos está guiando.
           
Cuando vayamos a dar una palabra de ánimo o exhortación a alguien que sintamos que el Señor quiere que se la demos, seamos honestos y digamos “siento que el Señor quiere decir esto”. No es bueno ser presuntuosos y estar diciendo que el Señor nos habló a cada rato (sobre todo si estamos comenzando). Cuando no estemos seguros de haber escuchado la voz de Dios podemos probar y checar y pedir confirmación y consejo a aquellos que son más maduros y espirituales que nosotros. Estaremos bien si entendemos que este asunto del Espíritu Santo no es algo místico y complicado, es sencillamente Dios viviendo en nosotros y nosotros teniendo la bendición y oportunidad de desarrollar una intimidad y relación personal con Él.

 

El bautismo en el espíritu santo y la experiencia diaria con el

¿Cómo recibir el  bautismo en el Espíritu Santo?

Los requisitos para recibir al Espíritu Santo son los mismos que para recibir al Señor Jesucristo:
Rendirnos a Dios (Juan 14:15-16). Como hemos visto antes, el Espíritu Santo nos es dado no para  nuestros fines egoístas sino para que podamos servir al Señor.
Pedirlo (Luc.11:13).
Creer. El recibir el Espíritu Santo es un acto de fe sencillo en el Señor. Dar gracias a Dios por fe.

LA EXPERIENCIA DIARIA CON EL
Muchos hacen un gran énfasis en tener una experiencia con el Espíritu Santo. En la Biblia vemos muchos ejemplos de personas que al recibir el bautismo en el Espíritu Santo hablaron en otras lenguas, profetizaron o hubo otra manifestación visible.
Esto es cierto y sucede hoy en día que muchas personas cuando son tocadas por el Espíritu de Dios experimentan este tipo de acontecimientos. Para otros la experiencia es mucho más sencilla y apacible. Sea cual fuere la primera experiencia con el Espíritu Santo, lo importante no es simplemente haber tenido esa experiencia con Él, sino tener una experiencia diaria con Él (Efe.5:18-19 ).
En el griego “sed llenos” significa estar constantemente siendo llenos del Espíritu Santo. De qué sirve haber tenido una tremenda experiencia con el Señor si diez años después vivo en la carne, tomo decisiones equivocadas, no manifiesto los frutos del Espíritu Santo y tengo esa experiencia como un monumento en el pasado.         
Necesitamos entender que “las misericordias del Señor son nuevas cada mañana”  y que cada mañana necesitamos de la guianza del poder y de la llenura del Espíritu Santo de Dios.

¿Qué de las lenguas?
En el libro de los Hechos podemos ver que la mayoría de los casos de personas que recibieron al Espíritu Santo, hablaron en nuevas lenguas como evidencia de ésta bendición.
Aunque la evidencia final de una vida controlada por el Espíritu Santo es el amor y no los dones espirituales (Gal. 5:22; Mat.7:22-23), la llenura del Espíritu Santo sí nos da la capacidad de tener un lenguaje de oración (1Cor. 14:2); que nosotros podemos y debemos desarrollar (Rom.8:26).
El error está en esperar que el Espíritu Santo venga y empiece a hablar de una manera en que nosotros no tengamos el control y que sea algo involuntario. HECHOS 2:4 nos dice que los que hablaron fueron los apóstoles, no es el Espíritu Santo el que habla en lenguas, el que habla en lenguas es uno, inspirado por el Espíritu Santo: “según el  Espíritu les daba que hablasen”; el Espíritu  Santo nos da la inspiración, pero el que tiene que abrir la boca y hablar es uno.
Si hemos recibido al Espíritu Santo, las lenguas están allí. Es solo dar el paso de fe y comenzar a hablar. Es un recurso que tenemos todo el tiempo. No es necesario sentir nada, solo comenzar a hablar y después de un rato comenzará un “fluir” del Espíritu.

 

Para Recordar:  
El Espíritu Santo es Jesús mismo viviendo en mi. Puedo llegar a conocerle tanto como sus primeros discípulos, si mantengo mi comunión diaria con El.

 

TEST

1. ¿Quién es el Espíritu Santo?
2. Mencionar y explicar cinco cosas que el Espíritu Santo hace por nosotros.
3. ¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?
4. ¿Cuáles son las dos maneras en que el Espíritu Santo nos habla?
5. ¿Cuáles son algunos principios que nos ayudan a discernir la voz del Espíritu Santo?
6. ¿Cómo recibimos el bautismo en el Espíritu Santo?
6. ¿Qué son y para qué son las lenguas?
7. Aprender de memoria los siguientes versículos: HECHOS 1:8; ROMANOS 8:26; LUCAS 12:11-12.

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